Examínese y pruébese a sí mismo

Siempre lo he dicho y lo digo otra vez: la salvación que el Padre ha dado para todo aquel que verdaderamente profesa fe en Jesucristo no se pierde. Una persona que profesa fe en Jesús y luego se aparta o vuelve hacia atrás no ha perdido su salvación, porque nunca la tuvo. El hecho de volver atrás y apartarse revela que esa persona nunca fue verdaderamente convertida. ¡Uno no puede perder lo que nunca tuvo!

 

Esto tal vez enfade a algunos, especialmente en nuestros tiempos cuando muchos prefieren mantener una falsa esperanza que oír la verdad.

 

Digamos que alguien durante tres o cuatro años parece haber caminado con Dios, asistido a la iglesia, gustado congregarse con sus hermanos en la fe, conocido la Palabra, y mostrado todas las demás “características” de un cristiano; y luego empieza a caer gradualmente. Empieza a alejarse. Es indiferente. Comienza a permitir que el mundo, el pecado y otras cosas entren en su vida. Comienza a disfrutar de la comunión con los inconversos.

 

Una persona así no está actuando como un creyente, ¡actúa como un incrédulo! ¡Nunca conoció al Señor! ¡Nunca fue convertido! Hasta este punto todo ha sido una actuación muy engañosa de la carne, porque cuando una obra de Dios no continua, nunca fue una obra de Dios.

 

El apóstol Pablo dice: “Examínese.” "Pruébese a sí mismo."

 

2 Corintios 13:5 – “Examínense para ver si están en la fe; pruébense a sí mismos. ¿No se dan cuenta de que Cristo Jesús está en ustedes? ¡A menos que fracasen en la prueba!”

 

Pastor Gabriel Mejías

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