El rico y Lázaro

Tema: La salvación                     Objeto: Un reloj con alarma de dormitar
Escritura: Lucas 16:19-24 – NVI

Lucas 16:19-24
Nueva Versión Internacional (NVI)

El rico y Lázaro

19 »Había un hombre rico que se vestía lujosamente y daba espléndidos banquetes todos los días.20 A la puerta de su casa se tendía un mendigo llamado Lázaro, que estaba cubierto de llagas21 y que hubiera querido llenarse el estómago con lo que caía de la mesa del rico. Hasta los perros se acercaban y le lamían las llagas.
22 »Resulta que murió el mendigo, y los ángeles se lo llevaron para que estuviera al lado de Abraham. También murió el rico, y lo sepultaron.23 En el infierno, en medio de sus tormentos, el rico levantó los ojos y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro junto a él.24 Así que alzó la voz y lo llamó: "Padre Abraham, ten compasión de mí y manda a Lázaro que moje la punta del dedo en agua y me refresque la lengua, porque estoy sufriendo mucho en este fuego."

 

¿Usan ustedes un reloj-alarma para despertarlos en la mañana? Muchos de los relojes-alarma tienen un botón llamado botón de dormitar. Cuando suena la alarma, puedes darle a ese botón y volver a dormir. Aproximadamente diez minutos más tarde la alarma sonará nuevamente. Puedes seguir haciendo esto y seguir durmiendo.

Aunque sea agradable el tener esos minutitos adicionales para dormir hay dos problemas con esa alarma de dormitar. La primera es que si le sigues dando al botón para dormitar puedes llegar tarde o perderte completamente una actividad. El segundo problema es que si sigues dándole al botón, puedes acostumbrarte al sonido de la alarma y no darte cuenta cuando suena y de esa manera seguirás durmiendo aunque esté sonando.

¿Sabes que Dios a veces nos suena una "alarma para levantarnos" en nuestras vidas? Él habla a nuestro corazón y le dice: "Es hora de levantarse y seguirme." Algunas personas tocan el botón para dormitar y dicen: "Ahora no, Señor, despiértame más tarde." Algunos le dan tanto al botón que llega el momento en que no oyen la voz de Dios. Cuando al fin se levantan encuentran que es muy tarde. Eso es lo que pasa en nuestra historia bíblica de hoy.

Jesús contó la historia de un hombre rico que vestía con las mejores ropas y vivía con mucho lujo. Un mendigo, un desamparado, llamado Lázaro se sentaba a la puerta de la casa del hombre rico. Lázaro tenía hambre y su cuerpo estaba cubierto de llagas. Él esperaba que el hombre rico tuviera compasión de él y que le satisficiera su hambre con las migajas que caían de la mesa. Pero el hombre rico pasaba diariamente cerca de Lázaro sin percatarse de él. Me imagino que pasó tantas veces por su lado, sin prestarle atención, que eventualmente llegó el momento en que no lo veía.

La Biblia dice que Lázaro murió y fue al cielo. El hombre rico también murió, pero fue al infierno. Desde el infierno él vio a Lázaro en el cielo con Abraham. El hombre rico le pidió a Abraham que dejara que Lázaro mojara la punta de su dedo en agua y viniera a tocar su lengua, pero Abraham le dijo que no. Entonces Abraham le recordó al hombre rico cuánto había gozado de las buenas cosas en la tierra mientras que Lázaro no tuvo nada.

El rico entonces le pidió a Abraham el que le permitiera a Lázaro volver a la tierra para que le avisara a sus hermanos para que no terminaran en el infierno con él. Nuevamente Abraham dijo que no. El hombre rico había despertado al fin, pero era muy tarde.

Dios sigue sonando la alarma para que las personas despierten. Oremos para que escuchen la alarma, oigan su voz y le sigan antes de que sea muy tarde.

Pídale a Dios que cuando suene la alarma dejándonos saber que es la hora de despertarnos y seguirte, que permita que no toquemos el botón de dormitar y digamos: "Más tarde, Señor". En lugar de esto, que permita que nos levantemos y le sigamos. Amén.

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