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¡No nos preocupemos por nada!
March 17, 2020, 1:33 PM

Mis amados hermanos, hermanas y amigos;

Espero que este mensaje los encuentre en buena salud y con su confianza en el Señor.

La mayoría de nosotros nunca hemos experimentado un momento tan difícil como el que estamos enfrentando en estos días.  Las escuelas, las empresas, los restaurantes, las tiendas e incluso las iglesias están cerradas (o están por cerrarse) como resultado de la pandemia de COVID-19 que se ha desatado por todo el mundo.

En todas partes hay una creciente sensación de miedo e inseguridad que está llevando a las personas, aun las que son cristianas, a sentirse ansiosas y afanadas. Gentes de todas partes del mundo de repente se están sintiendo abrumadas por el peso de la preocupación, el pánico y la incertidumbre de qué hacer.

¿Qué se supone que debemos hacer como cristianos en un tiempo como este?

Debemos recurrir a la Palabra de Dios. Eso es lo que hago cuando personalmente necesito mantener la calma y no desesperarme. Me dirijo a las Escrituras y medito en ellas porque ellas están llenas de esperanza, aliento, seguridad y paz para los que creen.

Hay una parte particular de la Escritura que es muy adecuada para nuestra situación actual: “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús” (Filipenses 4:6-7 RVR1960).

Tal vez en este tiempo podríamos usar un poco menos de preocupación y un poco más de calma. La Palabra nos hace una invitación: ¡No nos preocupemos por nada! Debemos aprovechar todas estas restricciones que se nos están imponiendo, las cuales son para el bien de nuestra salud física, para tener un verdadero acercamiento a Dios dedicando más tiempo en oración y en encontrar alivio en Su Palabra.

Si la paz se nos está escapando y necesitamos ayuda para encontrar la paz que trasciende toda comprensión, abramos nuestras Biblias y aumentemos la cantidad de tiempo íntimo que estamos pasando con el Señor.

Con la ayuda de Dios y por Su poder, sí es posible tener una vida de calma y desarrollar herramientas para combatir esos ataques de ansiedad, preocupación y miedo que a veces sentimos.

Pongamos nuestras cargas y preocupaciones en las manos de Jesucristo, Señor, Salvador y Sustentador de nuestras vidas.

Por último, ayudemos a otros llevándolos a conocer ese Dios de amor y paz que nosotros conocemos. Imagínense, si hay cristianos con miedo y ansiedad en estos tiempos, ¿cuánto más ansiosos deben estar los que no tienen a Dios?

Tiempos como estos son oportunidades que tenemos para presentarle a un pueblo perdido y sin esperanza a Jesús y Su evangelio. Preparémonos leyendo la Palabra y memorizando versículos que podamos usar cuando se nos presente alguien con quien podamos hablar; y pidámosle a Dios que ponga personas con necesidad de Él en nuestro camino y nos dé palabra para hablarles.

Siempre hablemos con amor y nunca usando tácticas de miedo. Tengamos muchísimo cuidado de “evangelizar” utilizando el miedo como herramienta para alcanzar las almas. Recordemos que Dios es amor, y que Él es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.

Sepan que siempre los llevamos en nuestras oraciones y le pedimos a Dios que los guarde a todos durante este tiempo difícil.

Dios les bendiga a todos.

Sinceramente,



Comments

03-17-2020 at 3:06 PM
claudio calderon
gracias por su carta Pastor DIOS lo bendiga mucho
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