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LA REVELACIÓN DE JESUCRISTO
January 29, 2020, 10:00 AM

Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre. (Mateo 24:27)

 


La Revelación de Jesucristo

El regreso de Jesucristo a la tierra ocurrirá en dos fases: el arrebatamiento y la revelación. El arrebatamiento acontecerá cuando los santos, vivos y muertos, sean arrebatados de la tierra para ir a recibir al Señor Jesús en el aire. Por siete años ellos estarán con el Señor; recibirán sus recompensas ante el tribunal de Cristo y participarán en las bodas del Cordero. La primera fase de la venida de Cristo ocurrirá inadvertidamente «como ladrón en la noche» (2 Pedro 3:10). Puede suceder en cualquier momento de cualquier día.

La revelación ocurrirá cuando Cristo venga a la tierra con Sus santos, al final de los siete años ya mencionados. Esta venida victoriosa será una manifestación pública y universal que pondrá fin a la tribulación. En ella se instituirá el reinado de perfecta paz y justicia sobre toda la tierra.

 

La Angustia en la Tierra

Por generaciones los seres humanos han intentado vivir sin Dios. Lo han ignorado, rechazado y aun blasfemado. Jesucristo, en la primera fase de Su segunda venida, arrebatará del mundo a los creyentes y cambiará el ministerio restringente del Espíritu Santo, permitiendo que el pecado corra desenfrenadamente. El resultado será la consternación (tribulación) y la destrucción mundial.

El período de la tribulación vendrá a su fin cuando toda la tierra se halle amenazada con calamidad. Dios ha dado el aviso diciendo: «Día de ira aquel día, día de angustia y de aprieto, día de alboroto y de asolamiento, día de tiniebla y de oscuridad, día de nublado y de entenebrecimiento» (Sofonías 1:15).

Repase el capítulo 6 de Apocalipsis en adelante y observe los detalles de lo que acontecerá. El mundo será quebrantado por la guerra, el hambre, la inflación extrema de precios, la pestilencia, las plagas, los terremotos, la contaminación del agua, la destrucción de la vegetación, la muerte de los animales y el inmenso sufrimiento de parte de los humanos.

La angustia, el desmayo y el miedo abrumarán a las naciones. La confusión será tal que la gente no sabrá qué dirección tomar. El pánico llenará los corazones. Parecerá como si los mismos poderes del cielo tuvieran convulsiones. No habrá ninguna esperanza, sino sólo el temor.

 

Las Señales en el Cielo

«E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas. Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo…» (Mateo 24:29-30).

¡Los hombres pierden tanto al ignorar las Sagradas Escrituras! Aquellos que estén en la tierra durante el tiempo de la tribulación verán los acontecimientos mencionados arriba. El sol, la luna y las estrellas serán cambiados y las fuerzas de los cielos se estremecerán. Si la gente conociera entonces la Biblia, sabría que los acontecimientos anuncian la segunda venida de Jesucristo.

La señal sobresaliente será la del Hijo del Hombre (Mateo 24:30). Dios no nos dice en la Biblia cómo será esa señal, pero sí será una de poder y esplendor majestuoso. ¿Cuándo será Su venida? La Biblia dice: «… inmediatamente después de la tribulación…» (Mateo 24:29). Su revelación dará fin a la tribulación con la derrota de las fuerzas del mal y el rescate de Su pueblo escogido (los judíos) quienes estarán a punto de ser aniquilados.

¿Cuál será la reacción de las naciones a Su venida? Estarán llenas de angustia y pena. Jesús dijo: «Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria» (Mateo 24:30).

El testimonio de Juan concuerda: «He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él. Sí, amén» (Apocalipsis 1:7).

¿Por qué los hombres no le darán la bienvenida al Señor, para que los alivie de su aflicción? ¡Porque no son salvos! Ningún inconverso podrá disfrutar de la segunda venida de Jesucristo.

 

La Llegada de Cristo

Nadie puede describir lo majestuoso de la aparición del Hijo de Dios cuando vuelva a la tierra. Aun si fuera posible expresarlo con palabras, sobrepasaría la capacidad del humano para comprenderlo. Dios lo expresó como en un cuadro, a fin de que tuviéramos una idea de lo glorioso y trascendental que será el evento. Analicemos el cuadro que el apóstol Juan vio, en detalle:

La manera en que vendrá: En el cuadro vemos primero a Jesucristo descendiendo del cielo en un caballo blanco, seguido por los ejércitos celestiales vestidos de blanco. Este regreso es con victoria y majestad. ¡Qué contraste tan grande habrá entre Su entrada humilde a Jerusalén en un asno y Su llegada en un gran caballo blanco de victoria, para someter a toda la tierra bajo Su gobierno! Los ejércitos que van tras Él serán compuestos de los hijos redimidos y glorificados de Dios.

Su propósito: En Su revelación, Cristo vendrá a juzgar y pelear (Apocalipsis 19:11). Para entonces el pecado habrá corrido sin freno alguno por toda la tierra, y Jesucristo juzgará el pecado a fin de establecer Su propio reino de justicia. Su lucha será contra aquellos que estén entregados al mal. La Biblia dice: «Porque es justo delante de Dios pagar con tribulación a los que os atribulan, y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder, en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo; los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder» (2 Tesalonicenses 1:6-9).

El arma que el Señor usará, según Apocalipsis 19:15, será una «espada aguda» que sale de Su boca para herir a las naciones. Lo cual quiere decir que Sus palabras tendrán tal poder que al hablar todo será cumplido. Los enemigos levantarán sus armas, pero el Señor cancelará su poder y los destruirá con Su palabra: «…herirá la tierra con la vara de su boca, y con el espíritu de sus labios matará al impío» (Isaías 11:4).

Su apariencia: Juan dijo que los ojos de Cristo eran «como llama de fuego» (Apocalipsis 19:12). Esto da a entender el poder indagador de Su mirada. La Biblia advierte de que no hay nada escondido de los ojos del Señor.

También reportó Juan que Su ropa estaba «teñida en sangre» (Apocalipsis 19:13). Algunos opinan que esta es la sangre que Cristo vertió en el Calvario, pero otros creen que se trata de la sangre que será derramada en la gran batalla que seguirá. Se prefiere la segunda creencia en vista de lo dicho en Isaías 63:3, que dice: «He pisado yo solo el lagar, y de los pueblos nadie había conmigo; los pisé con mi ira, y los hollé con mi furor; y su sangre salpicó mis vestidos, y manché todas mis ropas». Juan escribió: «Y fue pisado el lagar fuera de la ciudad, y del lagar salió sangre hasta los frenos de los caballos, por mil seiscientos estadios» (Apocalipsis 14:20).

Su autoridad: Juan vio «muchas diademas» (Apocalipsis 19:12) sobre la cabeza  del Cristo victorioso. Las diademas (coronas) son símbolos de victoria y autoridad. El Señor tiene muchas diademas porque regresa como: «REY DE REYES…» (Apocalipsis 19:16). Jesucristo será el Rey de todas las naciones de la tierra, judíos y gentiles. Su autoridad será absoluta, y guiará a las naciones con «vara de hierro» (Apocalipsis 19:15).

Sus ejércitos celestiales: El Señor regresará triunfante, seguido por los ejércitos celestiales. Estos ejércitos consistirán en todos los creyentes, los santos de Dios que por medio de la fe en el Señor Jesucristo han sido lavados en la sangre del Cordero de Dios. Sus vestidos, por lo tanto, serán blancos. Cada miembro del ejército del Señor ya habrá sido juzgado ante el tribunal de Cristo y habrá sido asignado a su sitio de autoridad en el reino milenario. Los creyentes presenciarán la victoria sobre las fuerzas del mal y tendrán parte en el gobierno del mundo por mil años.

Su nombre: El Señor Jesucristo será llamado: «EL VERBO DE DIOS» (Apocalipsis 19:13). El apóstol Juan comenzó su evangelio diciendo: «En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios» (Juan 1:1). El Verbo ahora no será manifestado como el humilde Jesús de Nazaret, sino como el Señor de la gloria. Como nadie puede lograr comprender la excelencia de Su persona, Jesús tiene otro nombre: «…un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo» (Apocalipsis 19:12). Su título será: «REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES» (Apocalipsis 19:16).

Su victoria: La batalla de Armagedón ocurrirá de inmediato cuando el Señor descienda a la tierra con Sus santos. Dios llamará las aves del cielo para comer la carne del ejército malvado del anticristo (Apocalipsis 19:17-19). Luego Jesucristo hablará, y con sólo Sus palabras destruirá al anticristo y sus seguidores (Apocalipsis 19:21).

Finalmente, las naciones serán juzgadas por el Señor. Este juicio no será relacionado a la salvación. Jesucristo determinará cuáles naciones existirán como naciones durante Su reino milenario. Lea la descripción de este juicio en Mateo 25:31-45.

¡Jesucristo viene otra vez! ¿Le causa este hecho miedo? ¿o ganas de regocijarse? Su respuesta indicará su presente relación con Él.

¡Prepárese para Su venida! ¿Cómo? Estando seguro de que ha aceptado a Jesucristo como su Salvador personal. Prepárese permaneciendo puro y listo para Su venida. Esté ocupado en Su servicio. Prepare a cada uno de sus amigos y seres queridos, testificándoles del plan de salvación.

El arrebatamiento podría ocurrir hoy. La revelación de Cristo será siete años después del arrebatamiento.

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