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EL REGRESO DE JESUCRISTO ESTÁ CERCA
January 2, 2020, 8:10 AM

El apóstol Pablo escribió a Tito: «…vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo» (Tito 2:12-13). Los corazones de los hijos de Dios deben estar llenos de expectación. Los primeros discípulos esperaban el regreso de Jesucristo; se saludaban con la expresión maranata, un término arameo que significa: «¡Señor nuestro, ven!» (Véanse 1 Corintios 16:22 y Apocalipsis 22:20.) Hoy día, en vista de las terribles condiciones mundiales, aun muchos inconversos se dan cuenta que se necesitan unos cambios drásticos. Lo que unos temen a causa de la incertidumbre, los creyentes anticipamos con gozo. ¡El regreso de Cristo está cerca!

 

JUAN 14:1-3

Atesoramos las últimas palabras de aquellos seres amados que se van de nosotros. Este hecho da a las enseñanzas de Cristo, registradas en Juan 13, 14 y 15, algo muy especial para los creyentes. Dichas enseñanzas incluyen la promesa de Su regreso.

¡Los discípulos estaban tan turbados! Esperaban que Cristo instituyera un reino político terrenal que pondría a los judíos como líderes del mundo de naciones. En vez de eso, Jesús habló de Su traición por medio de uno de Sus discípulos, de Su partida a un lugar donde ellos no podían ir, de Su muerte, del esparcimiento de ellos como ovejas sin pastor, de Su estancia con ellos tan sólo por un poco de tiempo más y de la negación triple de Pedro que ocurriría esa misma noche. El ánimo de los discípulos se veía decaído y perplejo. Cristo trataba de consolarlos.

Las palabras de Jesús proclamaban Su igualdad con Dios: «…creéis en Dios, creed también en mí».  En otras palabras, los discípulos debían confiar en el Hijo como confiaban en el Padre. Es tan perfecto el acuerdo entre Padre e Hijo porque los dos son uno (Juan 10:30).

Su partida garantiza Su regreso. «…si me fuere…vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo…» (Juan 14:3). Su partida fue con el fin de regresar. Cristo vendrá personalmente para conducirnos al Padre como lo declaró el apóstol Pablo en 1 Tesalonicenses 4:16-17.

 

HECHOS 1:8-11

¿Cómo podrían los discípulos llevar a cabo la comisión de su Señor, que era de alcance mundial? ¿Cuáles fueron las últimas palabras del Señor antes de Su ascensión?: «…recibiréis poder...y me seréis testigos…hasta lo último de la tierra» (Hechos 1:8). Ellos lo harían testificando fielmente de Él en el intermedio entre Su partida y Su regreso. Nosotros como creyentes tenemos la obligación de testificar hasta Su venida.

La ascensión de Jesucristo es tan sólo el preludio de Su regreso. La promesa de Cristo de regresar fue confirmada por las palabras de los ángeles, repitiendo las palabras de Jesús con el fin de que nuestra fe estuviera fundada en una doble seguridad.

¿Qué prometieron los ángeles en cuanto al regreso del Señor Jesucristo? Prometieron que Cristo regresaría personalmente, que Él descendería del cielo al cual había ascendido, que vendría con ángeles y en nubes de gloria («…así vendrá como le habéis visto ir…») y que Su regreso sería inesperado y repentino. Como los discípulos no se dieron cuenta que Su ascensión estaba cerca, tampoco sabremos nosotros de antemano el momento en que ocurrirá Su venida. Los ángeles prometieron que Su regreso es una certeza.

 

1 PEDRO 5:4

El regreso prometido del Señor Jesús ha ejercido una gran influencia en el servicio cristiano. El apóstol Pedro dirigió una porción de su primera epístola a los pastores (a quienes llamó «ancianos» en 1 Pedro 5:1), animándolos a un servicio fiel. Pidió fidelidad para Aquel que volverá.

Ya que Cristo viene, los líderes cristianos deben: alimentar (pastorear) el rebaño (el pueblo) de Dios; de buena gana cuidar la iglesia como Dios lo desea, no sirviendo porque se sienten obligados; y ser motivados por un espíritu libre, no sirviendo por ganancia personal.

El juicio acompaña el regreso de Jesucristo. Todo creyente tendrá que comparecer ante el tribunal de juicio de Cristo para ser juzgado en cuanto a su recompensa. El servicio fiel traerá grandes recompensas. Pedro escribió acerca de la «corona incorruptible de gloria» (1 Pedro 5:4), la cual será otorgada a los pastores fieles. La Biblia también promete la «corona de la vida» a los que son fieles hasta la muerte (Apocalipsis 2:10) y a los que resisten eficazmente la tentación (Santiago 1:12). Una «corona de justicia» le espera al ministro fiel que sirve anticipando la venida de su Señor (2 Timoteo 4:8).

Estas coronas son todas incorruptibles y nunca se desvanecerán (1 Corintios 9:25). «Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano» (1 Corintios 15:58).

 

1 JUAN 3:1-3

¡Cuán grande es el amor que el Padre celestial nos ha extendido! Debido a Su amor, los creyentes somos llamados los hijos de Dios, y lo somos. Si el mundo no nos reconoce como hijos de Dios, es porque no ha reconocido a Cristo como el Hijo de Dios. No existe duda alguna de la relación entre los creyentes y Dios. Somos hijos de Dios por Su amor, que hizo posible que naciéramos de nuevo. Ser hijos de Dios nos es una gran bendición eterna. No seremos siempre lo que somos ahora. No sabemos lo que seremos; sin embargo, de esto podemos estar seguros: Cuando Cristo aparezca, seremos como Él (1 Juan 3:2).

«Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas» (Filipenses 3:20-21).

«El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre, que es el Señor, es del cielo…Y así como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial» (1 Corintios 15:47-49). ¡Imagínese el privilegio de vivir para siempre en la semejanza de Aquel que es precioso!

¡Jesucristo vendrá otra vez! No podemos negarlo. No hay ninguna profecía que tenga que cumplirse antes de que regrese. ¡Podría venir hoy!

La venida de Cristo tendrá dos fases:

  1. El arrebatamiento (el rapto) es cuando vendrá «como ladrón en la noche» (1 Tesalonicenses 5:2) cuando nadie lo espera. En ese instante los santos muertos serán levantados y los santos vivos serán arrebatados para encontrarse con Cristo en el aire.
  2. La revelación es cuando Jesucristo vendrá a la tierra con todos los santos para derrotar al anticristo y establecer Su reino de justicia. Los santos reinaremos con Él sobre la tierra por mil años.

¡Bendito día! Siga esperando Su venida. ¡Vendrá pronto! ¡Podría venir hoy!


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