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EL DESTINO FINAL DE NUESTRO ADVERSARIO
February 10, 2020, 10:06 AM

Están esparcidas y son pocas las referencias bíblicas acerca de Satanás, pero lo que hay provee la información necesaria sobre su naturaleza, su historia, sus obras y su destino final. ¿Por qué hay tan poca información sobre el diablo? Esto se debe a que los escritores de la Biblia tenían el propósito primordial de presentar a Dios y hablaron de Satanás sólo en una forma secundaria.

La figura maligna del adversario aparece en las Escrituras como un contraste a la luz que la naturaleza y la actividad redentora de Dios arrojan en ella. Al saber más acerca de la doctrina de Dios, uno llega a entender mejor la doctrina tocante al diablo. La revelación de Satanás como «el dios de este siglo» (2 Corintios 4:4) se reserva al Nuevo Testamento, en donde Dios se revela más claramente en la Persona de Jesucristo.

La Biblia no deja duda alguna sobre la existencia de un diablo personal. Su existencia es afirmada; su naturaleza es descrita; su obra es identificada; su reino es señalado; sus agentes son reconocidos; su fin es declarado. El diablo y sus demonios son tan reales como los ángeles.

 

¿Quién es el diablo?

El diablo (llamado también por el nombre Satanás) fue creado por Dios y es una criatura sobrehumana, personal, mala y de poder mundial. Es representado en las Escrituras como el adversario de Dios y los humanos. La palabra Satanás significa principalmente: adversario o enemigo. El término se usa en el Antiguo Testamento para comunicar: la obstrucción en la senda de un hombre (Números 22:22, 32), el enemigo en la guerra (1 Samuel 29:4), el acusador en una corte (Salmo 109:6-7) y el plan de un adversario en general (Salmo 38:20). Su nombre, entonces, indica su naturaleza. Satanás es el adversario, el enemigo de Dios y del ser humano.

Al diablo se le aplican muchos nombres en la Biblia. Sus nombres son principalmente títulos descriptivos: tentador (Mateo 4:3); Beelzebú (Mateo 12:24); enemigo (Mateo 13:39); el malo (Mateo 13:19-38); Belial (2 Corintios 6:15); adversario (1 Pedro 5:8); engañador (Apocalipsis 12:9); padre de mentiras (Juan 8:44) y pecador (1 Juan 3:8). En la mayoría de los pasajes, es llamado Satanás o el diablo.

El diablo no fue creado malo. Formaba parte de las huestes angelicales de Dios. Era un súper-ángel que supervisaba a otros ángeles. Tal era su supremacía en belleza, fuerza y sabiduría que era llamado Lucero. Era «el querubín grande». Su ministerio consistía en ser el «protector» del mismo trono de Dios (Ezequiel 28:11-19). Lucero se hizo malo por un acto de su propia voluntad. El ángel brillante, debido a su arrogancia, intentó usurpar el mismo trono de su Creador (Isaías 14:12-17). Ya no quiso sujetarse más a Jehová. Lleno de orgullo, levantó una rebelión entre las huestes angelicales en contra de Dios. Creado completamente puro, se volvió malo porque así lo escogió. Esta es la razón por la cual el diablo tendrá un juicio final. El pecado de Lucero contra Dios fue tan terrible que merece el peor castigo posible.

 

¿Qué hace el diablo?

Las obras del diablo son múltiples y malévolas. Repasemos el Nuevo Testamento para ver algunas de sus obras: Satanás impidió que Simón Pedro viera el significado espiritual de la cruz y la resurrección (Mateo 16:21-23). Tentó a Jesucristo, intentando hacerlo pecar y así impedir que fuera el Salvador (Mateo 4:1-11). Tentó a Judas para que traicionara a Jesús (Lucas 22:3; Juan 13:27). Provocó a Ananías a mentir a sus hermanos en la fe y a Dios (Hechos 5:3). Produce pasiones ilícitas (1 Corintios 7:5). Cierra el corazón de los humanos al mensaje del evangelio (Marcos 4:15; 2 Corintios 4:3-4). Maliciosamente obstruye el ministerio cristiano (1 Tesalonicenses 2:18). Es el eterno e incurable enemigo de la luz espiritual (Hechos 26:18), aunque se hace pasar por un ángel de luz (2 Corintios 11:14). El diablo desea y hace lo que más lastima a nosotros y lo que Dios más detesta.

¿Cuál es el motivo de las obras malvadas del diablo? Satanás odia a Dios y a nosotros los humanos porque fuimos creados a la imagen de Dios. Uno puede pensar que hace alianza con Satanás para su propio beneficio, pero piensa así debido al poder engañador del diablo. El agente de Satanás es siempre su víctima. El diablo es fundamentalmente mentiroso y todo su reino está construido sobre mentiras y engaños. Comúnmente los instrumentos de Satanás incluyen a agentes humanos, pero estos no son agentes libres; son controlados por la maldad sobrenatural del diablo. El propósito de Satanás es destruir a los humanos y estropear el plan de Dios para la creación y la salvación.

 

¿Cuál es el destino final del diablo?

El imperio de Satanás tuvo un principio y tendrá un final definido y permanente. El diablo es el enemigo de Dios, pero también es criatura de Dios. Existe por la voluntad permisiva de Dios. No es más independiente de Dios que los hombres ni puede desafiar el poder de Dios más que los hombres.

La Biblia en ninguna manera enseña que hay dos dioses, uno supremamente bueno y otro supremamente malo. Hay sólo un Dios quien es soberano sobre el universo. La soberanía de Dios garantiza la derrota del diablo. La Biblia dice lo siguiente de Cristo: «Luego el fin, cuando entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia. Porque preciso es que él reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies» (1 Corintios 15:24-25).

Desde el principio de la revelación divina, Dios anunció cómo terminará el conflicto entre el bien y el mal. La serpiente heriría el calcañar de la simiente de la mujer, y la simiente de la mujer heriría la cabeza de la serpiente (Génesis 3:15). La profecía está clara: Cristo herirá la cabeza del diablo y lo derrotará. El destino del diablo se basa en la victoria de Jesucristo, que fue asegurada en Su muerte y Su resurrección. Jesús, el Vencedor, dijo: «Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo» (Lucas 10:18). Por medio de Jesucristo, la derrota del diablo se efectuó.

El «príncipe de este mundo» ya ha sido juzgado (Juan 16:11), sólo falta su sentencia. Cristo tomó para Sí la naturaleza humana «para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo» (Hebreos 2:14). Tan segura es la victoria final que el apóstol Juan escribió a los creyentes: «Os escribo…porque habéis vencido al maligno» (1 Juan 2:13). «…Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo» (1 Juan 3:8). La derrota del diablo fue profetizada en el Edén (Génesis 3:15) y consumada en la cruz (Hebreos 2:14). Algún día será realizado Apocalipsis 20:1-10.

El derrocamiento final del diablo será muy sencillo. Dios enviará a un solo ángel (no una multitud de ángeles) para atarlo y lanzarlo al abismo hasta que se cumplan los mil años (Apocalipsis 20:1-3).

Después de los mil años, él será libertado por un corto tiempo. Al ser desatado, engañará a las naciones sobre la tierra. Los mil años de prisión en el abismo no lo cambiarán; todavía tendrá su naturaleza malvada y su propósito perverso. Causará una gran rebelión contra los santos y Dios. Entonces, el Dios Todopoderoso mostrará Su poder soberano sobre el diablo una vez más. Hará descender fuego del cielo y consumirá a las fuerzas satánicas. ¡Esto será el final de las actividades del diablo sobre la tierra para siempre!

El destino final del diablo será la muerte eterna. ¡Su destino será horrible! Así se describe: «…el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos» (Apocalipsis 20:10).

El diablo existe. Hay que tomar muy en serio las enseñanzas bíblicas acerca de él. Es el «adversario» de todo creyente (1 Pedro 5:8) y, por lo tanto, hay que vigilar constantemente. Satanás está lleno de «gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo» (Apocalipsis 12:12). Cristo ha dejado muy claro que el propósito esencial del diablo es: «hurtar y matar y destruir…» mientras que el propósito de Cristo es dar vida abundante a todo el que cree (Juan 10:10).

Un hombre malvado en el infierno lloró, pidiendo que un mensajero fuera enviado a sus hermanos para que ellos no fueran a ese lugar (Lucas 16:27-28). El diablo malvado, sabiendo que irá al infierno, quiere llevar a todas las personas posibles con él, para que también sufran y mueran eternamente.

El diablo hará grandes promesas, pero nunca cumple lo que dice. Recuerde: Es un hecho que el diablo está destinado a morir en el lago de fuego. Sus hijos (los que no han aceptado al Señor Jesucristo, por la fe, como Salvador personal) pasarán la eternidad separados de Dios en ese lugar terrible de tormento.

¡Hay unas noticias buenísimas! Por medio de la fe (un acto de su voluntad), usted puede confiar en el Señor Jesucristo, el Hijo de Dios, como su Salvador personal de la paga del pecado. Su fe en Él lo librará del reino de la oscuridad y lo trasladará al reino de Dios. ¡Esté seguro hoy de que usted es salvo!

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