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Día 3: Señales de lo que Vendrá
April 8, 2020, 9:15 AM

Día 3: Señales de lo que Vendrá

Lea Mateo 24:1-36

Jesús predice la destrucción del templo

1 Cuando Jesús salió del templo y se iba, se acercaron sus discípulos para mostrarle los edificios del templo. 2 Respondiendo él, les dijo: ¿Veis todo esto? De cierto os digo, que no quedará aquí piedra sobre piedra, que no sea derribada.

Señales antes del fin

3 Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo? 4 Respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe. 5 Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán. 6 Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin. 7 Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares. 8 Y todo esto será principio de dolores. 9 Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre. 10 Muchos tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán. 11 Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos; 12 y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará. 13 Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo. 14 Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin. 15 Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (el que lee, entienda), 16 entonces los que estén en Judea, huyan a los montes. 17 El que esté en la azotea, no descienda para tomar algo de su casa; 18 y el que esté en el campo, no vuelva atrás para tomar su capa. 19 Mas ¡ay de las que estén encintas, y de las que críen en aquellos días! 20 Orad, pues, que vuestra huida no sea en invierno ni en día de reposo; 21 porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá. 22 Y si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo; mas por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados. 23 Entonces, si alguno os dijere: Mirad, aquí está el Cristo, o mirad, allí está, no lo creáis. 24 Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos. 25 Ya os lo he dicho antes. 26 Así que, si os dijeren: Mirad, está en el desierto, no salgáis; o mirad, está en los aposentos, no lo creáis. 27 Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre. 28 Porque dondequiera que estuviere el cuerpo muerto, allí se juntarán las águilas.

La venida del Hijo del Hombre

29 E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas. 30 Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria. 31 Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro. 32 De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca. 33 Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas. 34 De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca. 35 El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. 36 Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre.

 

Hemos visto en Mateo 24 que debemos confiar en la autoridad de Cristo y perseverar en el poder de Cristo. Basado en el retrato de Cristo que vemos a lo largo del Evangelio de Mateo, debemos anhelar la venida de Cristo. Las realidades de la tribulación, el engaño, la tentación y la persecución crean anticipación. Mientras más vivamos en este mundo, más anhelaremos que Cristo regrese a este mundo.

Este texto no deja dudas de que el día del regreso de Cristo será evidente para todos. Su venida no será un secreto: todo ojo verá al Hijo del Hombre venir en las nubes del cielo con poder y gran gloria y enviará a sus ángeles con un potente toque de trompeta (vv. 29-31). ¡Qué diferente será esto comparado a su primera venida! La primera vez que Jesús vino a la tierra llegó a una ciudad pequeña, remota y oscura a las afueras de Jerusalén (Belén), donde pasó desapercibido, salvo por unos pocos pastores de ovejas y unos animales de granja. Vino la primera vez acostado en un pesebre; sin embargo, vendrá la segunda vez cabalgando sobre las nubes. Esto es lo que Daniel profetizó siglos antes:

Daniel 7:13-14 - 13 Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él. 14 Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido.

 

Tan seguro como vino la primera vez en humildad para proveer salvación, así vendrá la segunda vez en gloria para ejecutar el juicio.

La referencia de Mateo a “las nubes del cielo” en el versículo 30 no es solo una alusión a Daniel 7. A lo largo del Antiguo Testamento, Dios revela su gloria en la imagen de una nube.

Fue una columna de nube que condujo al pueblo de Dios en el éxodo de Egipto (Éxodo 13:21). Luego, al final del libro de Éxodo, la gloria de Dios se reveló en una nube que cubría el tabernáculo (Éxodo 40:34-38). El Salmo 104:3 dice que Dios hace de las nubes “su carroza”, e Isaías 19:1 representa al Señor cabalgando sobre una “ligera nube”.

La imagen que tenemos en Mateo 24 es de la gloria de Dios revelada en el glorioso Hijo de Dios, que vendrá sobre las nubes en poder para ejecutar el juicio.

En el versículo 30 Jesús dice que las tribus de la tierra “lamentarán” cuando lo vean venir. Ese día será un día de juicio, y todos los que no estén listos para ese día, es decir, aquellos que se hayan negado a abandonar su pecado y confiar en Cristo como Rey y Salvador, se enfrentarán cara a cara con el santo Hijo de Dios a quien han rechazado.

Este pasaje bíblico debería hacernos preguntarnos: “¿Qué tal si esto sucediera hoy? ¿Estaría listo(a)?”

Si la respuesta es “no”, arrepiéntase y crea en Cristo hoy.

Si ya eres un verdadero seguidor(a) de Cristo pregúntese: ¿Hay cosas en mi vida de las que aún necesito arrepentirme? ¿Hay pecados a los que me aferro y con los que juego? ¿Qué estoy haciendo hoy que me haría sentirme avergonzado(a) delante de Jesús si Él viniera en este momento?

Si encuentra cosas desagradables en su vida, arrepiéntase y suelte esas cosas. Confiese sus pecados y encuentre misericordia en su amado Salvador, para que pueda estar listo(a) para Su venida.

Siguiendo la descripción que Jesús da de Su segunda venida en los versículos 29-31, Él cuenta la parábola de la higuera en los versículos 32-33.

La lección de esta parábola es que los cristianos velan con confianza, ya que ven las hojas en el árbol (las señales de las que Jesús ha hablado) que indican que el regreso del Señor está cerca.

En un sentido muy real, mantenemos nuestros ojos en el cielo y nuestros corazones preparados, a pesar de que no sabemos el momento exacto de su venida. Sin embargo, sabemos que su tiempo confundirá nuestra sabiduría. Cuando el Hijo regrese, veremos que el tiempo del Padre tiene mucho sentido, por lo que velamos con confianza en el control soberano de Dios.

Mientras velamos, los cristianos esperan pacientemente.

En el versículo 34, Jesús dice: “De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca.” Este versículo ha sido particularmente confuso, porque parece que Jesús está diciendo que la generación a la que estaba hablando vería su segunda venida. Hay mucha discusión sobre lo que se entiende por términos como “generación”, “pasará” y “todo esto”.

Los buenos estudiadores de las Escrituras han llegado a diferentes conclusiones. Sin embargo, parece claro que Jesús no quiso decir que regresaría antes de que murieran sus discípulos. Después de todo, Él le dijo explícitamente a Pedro en Juan 21:18-19 que Pedro sería ejecutado.

Mateo 24:34 parece enseñar que todas las cosas de las que Jesús ha hablado (tribulación, engaño, falta de amor, maldad, tentación y persecución) vendrían sobre Sus discípulos, y que otros en esa generación verían la destrucción de Jerusalén como un anticipo del regreso de Jesús. Pero esas cosas no serían el fin. En medio de estas señales, de generación en generación, los seguidores (discípulos) de Cristo están llamados a perseverar y esperar pacientemente.

Mateo 24:13 – “Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo.”


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