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Día 2: Jesús Reprende a los Fariseos
April 7, 2020, 1:23 PM

Día 2: Jesús Reprende a los Fariseos

Mateo 21:23-46 - 23 Cuando vino al templo, los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo se acercaron a él mientras enseñaba, y le dijeron: ¿Con qué autoridad haces estas cosas? ¿y quién te dio esta autoridad? 24 Respondiendo Jesús, les dijo: Yo también os haré una pregunta, y si me la contestáis, también yo os diré con qué autoridad hago estas cosas. 25 El bautismo de Juan, ¿de dónde era? ¿Del cielo, o de los hombres? Ellos entonces discutían entre sí, diciendo: Si decimos, del cielo, nos dirá: ¿Por qué, pues, no le creísteis? 26 Y si decimos, de los hombres, tememos al pueblo; porque todos tienen a Juan por profeta. 27 Y respondiendo a Jesús, dijeron: No sabemos. Y él también les dijo: Tampoco yo os digo con qué autoridad hago estas cosas. 28 Pero ¿qué os parece? Un hombre tenía dos hijos, y acercándose al primero, le dijo: Hijo, ve hoy a trabajar en mi viña. 29 Respondiendo él, dijo: No quiero; pero después, arrepentido, fue. 30 Y acercándose al otro, le dijo de la misma manera; y respondiendo él, dijo: Sí, señor, voy. Y no fue. 31 ¿Cuál de los dos hizo la voluntad de su padre? Dijeron ellos: El primero. Jesús les dijo: De cierto os digo, que los publicanos y las rameras van delante de vosotros al reino de Dios. 32 Porque vino a vosotros Juan en camino de justicia, y no le creísteis; pero los publicanos y las rameras le creyeron; y vosotros, viendo esto, no os arrepentisteis después para creerle. 33 Oíd otra parábola: Hubo un hombre, padre de familia, el cual plantó una viña, la cercó de vallado, cavó en ella un lagar, edificó una torre, y la arrendó a unos labradores, y se fue lejos. 34 Y cuando se acercó el tiempo de los frutos, envió sus siervos a los labradores, para que recibiesen sus frutos. 35 Mas los labradores, tomando a los siervos, a uno golpearon, a otro mataron, y a otro apedrearon. 36 Envió de nuevo otros siervos, más que los primeros; e hicieron con ellos de la misma manera. 37 Finalmente les envió su hijo, diciendo: Tendrán respeto a mi hijo. 38 Mas los labradores, cuando vieron al hijo, dijeron entre sí: Este es el heredero; venid, matémosle, y apoderémonos de su heredad. 39 Y tomándole, le echaron fuera de la viña, y le mataron. 40 Cuando venga, pues, el señor de la viña, ¿qué hará a aquellos labradores? 41 Le dijeron: A los malos destruirá sin misericordia, y arrendará su viña a otros labradores, que le paguen el fruto a su tiempo. 42 Jesús les dijo: ¿Nunca leísteis en las Escrituras: La piedra que desecharon los edificadores, ha venido a ser cabeza del ángulo. El Señor ha hecho esto, y es cosa maravillosa a nuestros ojos? 43 Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que produzca los frutos de él. 44 Y el que cayere sobre esta piedra será quebrantado; y sobre quien ella cayere, le desmenuzará. 45 Y oyendo sus parábolas los principales sacerdotes y los fariseos, entendieron que hablaba de ellos. 46 Pero al buscar cómo echarle mano, temían al pueblo, porque éste le tenía por profeta.

 

Jesús sabía que Dios Padre le había dado la autoridad para hacer todo lo que había hecho hasta este momento en su vida y ministerio.

Juan 5:19-29 - 19 Respondió entonces Jesús, y les dijo: De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente. 20 Porque el Padre ama al Hijo, y le muestra todas las cosas que él hace; y mayores obras que estas le mostrará, de modo que vosotros os maravilléis. 21 Porque como el Padre levanta a los muertos, y les da vida, así también el Hijo a los que quiere da vida. 22 Porque el Padre a nadie juzga, sino que todo el juicio dio al Hijo, 23 para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que le envió. 24 De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida. 25 De cierto, de cierto os digo: Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren vivirán. 26 Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo; 27 y también le dio autoridad de hacer juicio, por cuanto es el Hijo del Hombre. 28 No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; 29 y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación.

Mateo 21 ya ha presentado varios aspectos de esta autoridad: Cristo vino a Jerusalén y recibió alabanzas y adoración de la gente, purificó el templo y enseñó en los atrios del templo.

Estas acciones llevaron a los líderes religiosos a preguntar: ¿Con qué autoridad haces estas cosas? ¿y quién te dio esta autoridad? (v. 23). Los líderes religiosos estaban cuestionando la autorización de Jesús para hacer lo que Él hizo. Básicamente estaban preguntando: “¿Esto viene de Dios o del hombre?”

Hoy la gente todavía se pregunta si el cristianismo es de Dios o si es simplemente otra religión inventada por el hombre.

Para que no pensemos que estas fueron preguntas inocentes de los líderes religiosos, recuerde que ya habían rechazado el mensaje de Juan el Bautista – “Porque vino a vosotros Juan en camino de justicia, y no le creísteis” (v.32).

Estas preguntas a menudo provienen de la incredulidad. Ya habían rechazado la revelación anterior de Dios, por lo que su rechazo a Jesús no fue del todo inesperado.

La incredulidad no es la única razón por la cual las personas cuestionan la autoridad de Jesús. Estas preguntas a menudo provienen del miedo que ha sido puesto fuera de lugar, lo cual es lo que vemos en el versículo 26. En lugar de temer a Dios, lo cual la Biblia dice que es el principio de la sabiduría (Proverbios 1:7), estos líderes tenían un temor poco saludable a las personas. Este miedo es lo que llevó a esos lideres religiosos a cuestionar a Jesús, y sigue llevando a muchas personas a cuestionar la autoridad de Jesús el día de hoy.

La pregunta para nosotros es: ¿Dejaremos que la incredulidad y las opiniones de los demás nos controlen o nos someteremos a Dios y a Su Hijo Jesucristo?

Jesús respondió a las preguntas de los principales sacerdotes y los ancianos planteando una pregunta propia. Para ponerlos en una situación difícil, les preguntó si el bautismo de Juan era del cielo o del hombre (v. 25).

Juan había dejado clara la identidad de Jesús como el Mesías, y la gente respetaba a Juan como profeta. Por lo tanto, los líderes religiosos no podían rechazar a Juan, porque, si lo hacían, la gente se volvería contra ellos. Sin embargo, si afirmaban que la autoridad de Juan era del cielo, serían culpables de rechazar a Dios, ya que estarían negando que Jesús era el Mesías.

Jesús sabía que su pregunta revelaría sus corazones y pondría la descubierto su supuesta religiosidad. Su respuesta: “no sabemos” en el versículo 27 era simplemente una cortina de humo.


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