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Día 1: Jesús Purifica el Templo
April 6, 2020, 11:47 AM

Día 1: Jesús Purifica el Templo

Mateo 21:12-17 - 12 Y entró Jesús en el templo de Dios, y echó fuera a todos los que vendían y compraban en el templo, y volcó las mesas de los cambistas, y las sillas de los que vendían palomas; 13 y les dijo: Escrito está: Mi casa, casa de oración será llamada; mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones. 14 Y vinieron a él en el templo ciegos y cojos, y los sanó. 15 Pero los principales sacerdotes y los escribas, viendo las maravillas que hacía, y a los muchachos aclamando en el templo y diciendo: ¡Hosanna al Hijo de David! se indignaron, 16 y le dijeron: ¿Oyes lo que éstos dicen? Y Jesús les dijo: Sí; ¿nunca leísteis: De la boca de los niños y de los que maman perfeccionaste la alabanza? 17 Y dejándolos, salió fuera de la ciudad, a Betania, y posó allí.

¿Quién es este Jesús? Hay muchas cosas que podríamos decir acerca de Él, pero, ante todo, Él es el Rey santo, el Hijo de Dios.

Malaquías escribió una profecía acerca de Él alrededor de 500 años antes de que este evento sucediera. El pueblo judío conocía esta profecía y por lo tanto esperaba que el Mesías viniera y purificara el templo y al pueblo de Jerusalén.

Malaquías 3:1-41 He aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí; y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis, y el ángel del pacto, a quien deseáis vosotros. He aquí viene, ha dicho Jehová de los ejércitos. 2 ¿Y quién podrá soportar el tiempo de su venida? ¿o quién podrá estar en pie cuando él se manifieste? Porque él es como fuego purificador, y como jabón de lavadores. 3 Y se sentará para afinar y limpiar la plata; porque limpiará a los hijos de Leví, los afinará como a oro y como a plata, y traerán a Jehová ofrenda en justicia. 4 Y será grata a Jehová la ofrenda de Judá y de Jerusalén, como en los días pasados, y como en los años antiguos.

Malaquías habla del mensajero de Dios que restaura la vida de adoración del pueblo de Dios y purifica a los sacerdotes. Jesús cumplió estas expectativas de una manera que la gente nunca podría haber esperado.

Jesús entró en una escena donde la gente bullía en el patio exterior del templo, conocido también como el patio de los gentiles, lo cual era un lugar para que las gentes de las naciones se pudieran reunir en oración, alabanza y adoración a Dios. Sin embargo, en lugar de tal adoración, Jesús encontró un centro comercial lleno de animales y gentes vendiendo sacrificios e intercambiando dinero.

Los negociantes estaban haciéndose de ganancias e incluso se aprovechaban de las personas que compraban. Mientras estaban enfocados en hacer negocios, ignoraban el propósito verdadero del templo.

Por lo cual Jesús, en justa ira, volcó las mesas de los vendedores y cambista, volcó sus sillas y los echó a todos del templo (Mateo 21:12) y les dijo: “Escrito está: Mi casa, casa de oración será llamada”, Mateo 21:13.

En Isaías 56:7, Dios dice que su casa será llamada “casa de oración para todos los pueblos.” Sin embargo, aquí en Mateo 21, el pueblo de Dios estaba sirviendo de impedimento para que las gentes que llegaban de todas las naciones oraran y adoraran.

En la segunda parte de Mateo 21:13, Jesús les dice que ellos habían convertido la casa de Dios en una “cueva de ladrones”. Esta es probablemente una referencia a Jeremías 7:10, donde Dios disciplinó a su pueblo por estar ofreciendo sacrificios rituales mientras estaban viviendo en total desobediencia a Él (contexto Jeremías 7:9-11). El pueblo de Dios estaba ofreciendo adoración en los días de Jeremías, pero no se sometían a Dios.

Jesús entró en una situación similar en Mateo 21, y como un Rey santo, vino a limpiar y purificar el templo de Dios. Este lugar que se había convertido en un escondite para criminales contra Dios necesitaba ser restaurado a una casa de oración hacia Dios.

Jesús no trata el pecado a la ligera, sino con justa ira. Esto nos lleva al siguiente atributo de Jesús.

Jesús tiene el derecho de limpiar el templo porque es el Rey autoritario. En este capítulo y en los siguientes, Mateo nos muestra la autoridad de Jesús. Esta sección del Evangelio de Mateo ha sido referida como la ruptura final de Jesús con el judaísmo, porque se enfrenta a los líderes religiosos de Jerusalén directamente, e hizo afirmaciones que ellos consideraron que eran blasfemias, afirmaciones que llevó a esos líderes religiosos a crucificar a Jesús.

Considera por un momento la autoridad que Jesús demostró. Jesús había dejado claro en Mateo 12:6 que Él es más grande que el templo. De hecho, Él es el Señor del templo, y tiene el derecho de hacer en él lo que Él desee, aun si eso quiere decir alborotarlo como hizo en esta ocasión. Debe haber sido bastante impactante para los líderes judíos que se enorgullecían de las prácticas religiosas en el templo que Jesús entrara y lo pusiera patas arriba.

¿Quién se cree Él que es? ¿Está Él a cargo de este lugar? El es el Hijo de Dios y absolutamente tiene toda autoridad en el templo.

Jesús dijo: “Escrito está: Mi casa, casa de oración será llamada.”




Comments

04-06-2020 at 9:18 PM
Laura
Jesus es nuestro gran ejemplo a seguir, no debemos permitir que la Casa de Dios sea usada para un beneficio egoista, Jesus nos muestra que la Casa del Señor merece respeto y debe ser usada para dar gloria al Padre. Un estudio de gran bendicion.
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